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EL MÉDICO REGIONAL INFORMA
La exitosa lucha de Uganda contra el VIH/sida
Dr. med. Dirk Englisch, médico regional de la Embajada de Alemania en Nairobi
Ya a principios de los años 80, Uganda experimentó los efectos devastadores del VIH/sida, con un alarmante aumento de la mortalidad y la letalidad relacionadas con estas enfermedades.
A mediados de los años 90, Uganda llegó a tener la mayor prevalencia del VIH del mundo. En una situación complicada por los conflictos armados en la región de los Grandes Lagos tras una devastadora guerra civil, el Gobierno ugandés se enfrentaba, con fuertes restricciones presupuestarias, a cuestiones muy controvertidas:
– El tratamiento del sida frente a la prevención del VIH
– El tratamiento del sida frente al tratamiento de otras enfermedades
– El gasto sanitario frente al resto del gasto público.
Al mismo tiempo, la presión se vio agravada por el número cada vez mayor de enfermedades asociadas al sida, como, en particular, la tuberculosis.
A pesar de estos enormes retos, Uganda se convirtió, no obstante, en uno de los pocos países que hasta la fecha han logrado controlar y revertir la epidemia del VIH/sida. ¿Cómo fue posible?
Los propios dirigentes políticos, encabezados por el presidente Yoweri Museveni, demostraron un compromiso máximo en el desarrollo de un plan eficaz para mejorar los programas de control del VIH, que abarcara ahora todos los sectores públicos con la participación de organizaciones no gubernamentales. Además, todas las actividades relacionadas con el VIH se integraron en el denominado «Plan de Acción para la Erradicación de la Pobreza», con lo que se centró la atención no solo en detener la propagación de la infección, sino también en mejorar las condiciones de vida de los pacientes con VIH/sida. Mediante una formación intensiva del personal sanitario se ha buscado garantizar la sostenibilidad de los esfuerzos realizados hasta la fecha.
Otro aspecto prioritario fue el cambio de comportamiento sexual: uso del preservativo, evitar las relaciones sexuales esporádicas con parejas desconocidas, fidelidad o abstinencia, y retrasar la primera relación sexual hasta una edad más avanzada. En este sentido, se logró dirigirse a los grupos destinatarios clave (trabajadoras sexuales, adolescentes, madres jóvenes, etc.) sin provocar la estigmatización de dichos grupos. El asesoramiento y las pruebas voluntarias, la atención a domicilio, la prevención de la transmisión maternoinfantil y el acceso a los medicamentos contra el VIH complementaron estas medidas. La mejora del servicio nacional de donación de sangre, la prevención y el tratamiento precoz y adecuado de las enfermedades de transmisión sexual, así como el establecimiento de un sistema de seguimiento estadístico, complementaron estas medidas.
Entretanto, Uganda ha alcanzado una situación estable en lo que respecta a los nuevos casos de VIH/sida. A pesar de la mala gestión, la corrupción y la negligencia, los esfuerzos de Uganda en la última década pueden servir de modelo para otros Estados africanos.
Para nosotros, los alemanes que trabajamos en empresas, embajadas, colegios, etc., en África, la formación del personal local sobre el VIH/sida, en el sentido de la tan citada «sensibilización», ofrece una oportunidad eficaz de contribuir de forma sostenible a la lucha contra el VIH/sida.
Boletín «HABARI» — Número 2, 2008 (versión en línea ya no disponible)
