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Beatrice vive como madre soltera con sus dos hijas (Josephine, de 12 años, y Maureen, de 4) en Makina, un barrio de Nairobi marcado por la pobreza y la violencia.
Hace tres años, su marido falleció de sida y la dejó sola con sus hijas, sin ahorros ni propiedades. Beatrice contrajo el VIH de su marido y ya toma medicamentos que ayudan a retrasar el avance de la inmunodeficiencia. Dado que es la única fuente de ingresos para sus hijas, se encuentra en una carrera contra el tiempo e intenta sacar adelante a su familia lo mejor que puede.

Desde hace algunos años, Beatrice padece una úlcera cutánea crónica en la parte inferior de la pierna derecha: no se cura y provoca una hinchazón dolorosa y cada vez mayor en la pierna. Beatrice vende mazorcas de maíz asadas en las calles polvorientas y sucias de su barrio y, para ello, a menudo tiene que permanecer de pie durante horas, lo que mantiene abierta la úlcera y agrava el dolor hasta hacerlo insoportable. Ni siquiera tiene dinero para cambios de vendajes regulares y medianamente limpios (¡ni para analgésicos!); sus ingresos mensuales ascienden apenas a unos 30 euros.
La única posibilidad real de curar la úlcera, además del tratamiento contra el dolor y, al principio, con antibióticos, era un cambio regular de vendajes estériles por parte de nuestra enfermera Dotty. Tras un tratamiento largo que ha requerido mucha paciencia, ¡por fin se ha conseguido, como muestra la foto!
¡Muchísimas gracias a todos los donantes de Tulisa!
